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El paciente: principio y fin de la atención médica

El paciente: principio y fin de la atención médica

October  28

Una persona no se enferma de acuerdo con una clasificación administrativa, ni se enferma de una sola especialidad; un paciente espera que la atención que recibe en una entidad sea tenida en cuenta por los profesionales que trabajan en otra. Sin embargo, los sistemas de salud actuales, en casi todo el mundo, no funcionan de esa manera y los reprocesos son inherentes a la prestación del servicio.

El modelo de atención centrada en el paciente busca eliminar reprocesos y optimizar el servicio. Está descrito científicamente como Mesh (Medical Subject Headings) círculo de términos médicos y se puede encontrar en la base de datos Cochrane, de la Biblioteca Médica de Estados Unidos. Establece “una estrategia de atención al paciente, en la que los recursos institucionales y del sistema de salud están organizados alrededor del paciente en departamentos especializados”.

El doctor Andrés Aguirre, director del Hospital Pablo Tobón Uribe, explica que el modelo de atención actual está orientado más al campo administrativo o funcional. “Define atención de primer, segundo, tercer nivel de atención, cuando la gente no se enferma por niveles de atención o está en el carro de hospitales donde los servicios son por especialidades: en medicina interna, cirugía, ortopedia y la gente hoy no se enferma de una sola especialidad sino que la atención de hoy requiere una intervención interdisciplinar".

Aguirre agrega que el modelo permitirá mejoras cualitativas y cuantitativas: “Se busca que la atención sea íntegra y continua, porque el paciente va a necesitar atención desde distintos ámbitos, no solo hospitalario sino también en el ambulatorio, aunque también puede requerir atención domiciliaria. Entonces se debe dar continuidad en estos ámbitos y evitar que sea trasladado de un sitio a otro y que en una entidad no sepan lo que se le hizo en la anterior y que en cada una no conozcan el rol que cumple el paciente, pero además, un aspecto clave se encarga de que toda la información, planes y datos del paciente esté centralizada para que todo funcione como una orquesta sinfónica”.

Una característica fundamental para lograr eficiencia es que cada avance debe ser medible. “Lo primero es que se mejoren los desenlaces en salud, es decir, que el paciente se cure, se le diagnostique o se rehabilite gracias a esa atención. Segundo, que se reduzcan los riesgos, por ejemplo, de una infección o de un evento por medicación o por la interacción de distintos medicamentos. Tercero, que el paciente no sienta que tuvo fragmentación en la atención o exceso de trámites, que el uso de los recursos sea más eficiente, en este caso en el sistema, que no se dupliquen exámenes ni se pidan más ayudas diagnósticas de las necesarias, que el paciente no permanezca hospitalizado cuando puede ser tratado en el ámbito ambulatorio. Por último, que solo esto contribuya a que el sistema sea sostenible y que los recursos sean más usados”.

¿Cómo lograr eficiencia y calidad?

Hay que cambiar la manera de hacer las cosas. Así de simple lo describe el director del HPTU. Y es un proceso que en Colombia puede tomar hasta 10 años, según sus cálculos. “Se deben crear redes integrales de atención y esto supone más retos para las instituciones”, anticipa.

Estos retos se darán en cinco campos: “uno que denominamos gobernanza de las redes, allí participan instituciones de diferente género y de complejidad, privadas, públicas, incluso sociedades anónimas, fundaciones. La idea es definir cómo se van a dirigir los intereses de cada uno para llegar a uno común, las instituciones van a tener que dejar de pensar tanto en sí mismas y pensar más en el propósito que las asiste. Esto va a ser complejo, pero hay que ceder, conceder y participar para que esos objetivos de la atención centrada en el paciente se puedan lograr”.

El segundo reto descrito es la integración financiera. “Este modelo va a requerir un cambio en los incentivos, que se desarrolle una bolsa común para que la información clínica y administrativa siga al paciente y no al contrario porque así será imposible garantizar los aspectos cualitativos que mencioné: la coordinación, la continuidad y la integridad del cuidado. Si cada entidad tiene que volver a repetir exámenes se destruye la atención centrada en el paciente”.

El cuarto reto es tener buenos datos, no solo del paciente sino de la población en general, es decir, en términos demográficos y epidemiológicos. Se trata de conocer más allá del paciente y de entender las distintas comunidades. Al final, el modelo debe asegurar mejoramiento continuo del sistema porque seguramente va a necesitar ajustes permanentes y que se analicen las nuevas prestaciones o innovaciones que deban hacerse.

Transformar el modelo es un desafío de enormes proporciones que obliga a todos los países a hacer ajustes estructurales. “Colombia está a unos diez años de lograrlo, porque las condiciones estructurales no están dadas, pero estamos en la obligación ética y la responsabilidad social de irlas creando y trabajando por los beneficios que trae este tipo de estrategia”, concluye el doctor Andrés Aguirre.